SER FLEXIBLE CON LA COMIDA
Ser flexible con la comida, una asignatura pendiente.
Hace unas semanas decidimos preguntarle a chat GPT cuáles eran los temas más buscados en nutrición. Para sorpresa de nadie, los métodos para adelgazar o dietas “milagro” siguen siendo lo más buscado, y por tanto, lo que más preocupa, especialmente a las mujeres.
Es por eso, que en estas fechas, tan cercanas a la Navidad, y en las que los dulces y las comidas copiosas están a la orden del día, hemos visto importante hablar sobre un concepto, que muchas veces se conoce, pero pocas se comprende o se lleva bien a la práctica. Estamos hablando de la “flexibilidad alimentaria”, ¿Cómo podemos ser más flexibles con la comida?

¿Qué es esto de ser flexible con la comida y cómo puede ayudarte?
Ser flexible con la comida es tener la capacidad de salirse del patrón dietético habitual cuando la situación lo requiere o así lo decidimos y después, volver a nuestros patrones de conducta alimentaria habituales.
En consulta nos gusta mucho poner una metáfora sencilla. Imagina un junco en un río, que se mueve con la corriente: es flexible, resiste, y se mantiene recto. Es como si bailase coordinándose con el agua. Si el junco fuera demasiado rígido, se rompería, y si fuera demasiado flexible, probablemente no sería capaz de mantenerse en pie. Pues algo muy similar ocurre con nuestra alimentación.
Es importante hablar de ello porque a menudo nos encontramos con que la mayoría de las personas tienen una muy baja capacidad para ser flexibles con su alimentación, se suelen regir por patrones estrictos (bien por dietas, por etiquetas tipo “sano-no sano”, “adelgaza-engorda”) y cualquier cosa “no permitida” en ese patrón ya lo toman como un fracaso y tiran la toalla por completo. Así es muy difícil construir unos buenos hábitos alimenticios, cuando se ver la alimentación como un blanco y negro, un todo o nada.

La Navidad es una época habitual para que se den este tipo de patrones rígidos. Dieta estricta antes de las vacaciones, por miedo a subir de peso después. Descontrol total durante las fiestas y dietas estrictas de nuevo y culpabilidad. De nuevo estamos en ese bucle en el cual funcionamos por extremos y nunca buscamos esa flexibilidad. Saber cómo ser flexible con la comida, sería la solución ideal para salir de ese círculo vicioso.
¿Qué riesgos supone la rigidez alimentaria?
En general, nos cuesta ser flexibles con la comida por una fijación con el peso y/o una mala imagen corporal o falta de autoestima, que nos lleva a buscar bajar ese peso, asociándolo a la salud y el bienestar como factor principal o único.
Normalmente, nos cuesta lidiar con ese malestar y buscamos ponerle fin de forma rápida. De esta manera, terminamos realizando dietas muy restrictivas, prohibiciones de alimentos, empezamos a clasificar los alimentos con etiquetas erróneas como “bueno-malo”, “que engorda o adelgaza”, lo que aunque en un principio nos lleva a bajar de peso a corto plazo, a largo plazo genera mayor insatisfacción corporal, una mala relación con la comida, picoteos, atracones, … y un abandono de los hábitos por ser demasiado exigentes e insostenibles en el tiempo.
Habitualmente se termina en el mismo punto de como se empezaba, o peor, porque puede que se haya desarrollado una mala relación con la comida, peor autoestima y «sentimiento de fracaso». La insatisfacción vuelve, como un jarro de agua fría.
Es la trampa perfecta porque en lugar de culpar a un patrón estricto e inviable, nos culpamos por falta de «voluntad», y volvemos a acudir a ello una y otra vez.
En cuanto a los riesgos que entraña este comportamiento y aunque es algo muy individual, la falta de flexibilidad puede llevarnos a caer en un mayor riesgo de presentar:
-Carencias nutricionales. Se empieza reduciendo el consumo de ultraprocesados, pero con el tiempo se terminan retirando alimentos totalmente saludables como la pasta, el arroz, la fruta, … y esto nos lleva a una nutrición deficiente.
-Falta de energía y bajo ánimo. Cuando las kcal no son suficientes, nos faltan ciertos grupos de alimentos, o desarrollamos una alta sensación de «fatiga mental» por esta forma de comer tan restrictiva, la situación se hace insostenible.
-Descontrol con la comida, con aparición de picoteos y atracones. Toso ello consecuencia de una dieta muy rígida, en la que el placer, los eventos sociales, los antojos, el hambre, … son sistemáticamente ignorados.
-Pérdida de masa ósea y/o muscular. Relacionado con el primer punto.
-Aumento de la ansiedad por la comida, picoteos, atracones… Paradójicamente, el desarrollo de una mala relación con la comida puede conllevar este tipo de comportamientos, y, por tanto, hacer que el peso* aumente, en lugar de disminuir. Eso deriva en un mayor riesgo de obesidad, sobrepeso, … y trastornos digestivos. *En realidad el peos puede variar bruscamente por muchos otros motivos, te dejamos un enlace para ampliar información: https://umaminutricion.com/razones-por-las-que-el-peso-varia-rapidamente-umami-nutricion/
–Riesgo de desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria como trastorno por atracón, anorexia, … Esto es algo que debe preocuparnos, ya que se trata de enfermedades y trastornos, cada vez más comunes en nuestra sociedad, de los que resulta complicado (que no imposible), salir. Te dejamos un enlace a ala asociación ADEFAB, que trabaja en Burgos para ayudar a personas y familiares que estén atravesando un TCA https://adefabburgos.com/equipo/
¿Qué puedo hacer para ser flexible con la comida?
Aquí es muy importante una buena educación nutricional y casi cada persona necesita una orientación personalizada. Pero lo primero que tenemos que entender es que los aliementos, más que funcionar como algo dicotómico «bueno-malo», sus características se parecen más a las de un espectro amplio. Sus características pueden ser más o menos interesantes, en función de con qué otros alimentos lo compares y del contexto.

Aunque los extremos venden, debemos empezar a ver las cosas por lo que son, con una amplia escala de grises. Por ejemplo, en lugar de ver los alimentos menos saludables como algo “prohibido”, comprender que su consumo debe normalizarse y que no por ello vamos a empezar a consumirlos de manera continuada y diaria, es más, generalmente cuando están prohibidos es cuando más descontrol nos generan.
Es muy importante también, cada vez que nos frustremos y pensemos en cambiar rápido, que comprendamos de dónde viene esa frustración y nos reafirmemos en lo que ya sabemos: que los cambios y las pautas que hagamos deben ser sostenibles a largo plazo si queremos que sirvan para algo. Se trata de una carrera de fondo, de poco sirve para mi salud haber hecho todo «perfecto» durante dos meses, si luego pasaré años con una mala relación con la comida. No es solo que la flexibilidad sea buena, si no que sin ella, no podré llegar a la meta ni encontrarme mejor. Es imprescindible.
Por último, debemos entender que la salud física y mental están influenciados por múltiples factores, más allá del peso o de una alimentación estrictamente saludable. Socializar, disfrutar, … son una parte importante de esa mejora que busco en mi calidad de vida.

Para finalizar:
Desde la «Clínica de Nutrición Umami» nos gustaría desearte unas felices y fiestas, en las que consigas ser flexible con la con la comida siempre que lo necesites. Si estás lidiando con esta situación, y consideras que tu patrón alimenticio es demasiado rígido, recuerda que contamos con una nutricionista y una psicóloga especializadas para poder ayudarte con ello.